En “el semáforo” seguimos a ello.
La esperanza es lo último que
debemos perder.
La vida fácil, lo que se dice fácil,
no es.
Pero debemos afrontarla con la
suficiente entereza para ir por ella con la cabeza bien alta.
Cuando menos te lo esperas, ¡zas!,
te sorprende.
Te puedes encontrar con una nueva
vía, un nuevo sendero, una nueva salida que no estaba en la ruta.
A veces, estamos tan a lo nuestro
que no nos damos cuenta de lo que tenemos a nuestro alrededor.
Si miramos bien, podemos encontrar
un faro que nos ilumina y nos aleja de las peligrosas rocas que nos acechan.
Tiende la mano al que te ayuda, y
ayuda al que necesita de tu ayuda.
La vida te recompensa, siempre hay
destellos de esperanza.
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