Por “el semáforo” desfila la vida.
Hoy todos hacía el otro lado,
mañana, tal vez, todos hacía éste.
La vida es caprichosa y va y viene,
como en un carrusel.
Las experiencias se repiten, a
veces, varias veces en la vida.
Como a Ángel, que ya lleva varias
experiencias en sus carnes de fusiones y externalizaciones.
Eso ya es conocido para él, pero
otra vez el destino le ha hecho jugar con las cartas marcadas.
Otra vez se le aparece el drama, la
expectación, la tortura y la angustia de no saber qué puede suceder y qué no.
Sabe que en todas estas movidas,
siempre, siempre, alguien cae por el camino, siempre alguien queda fuera de la
foto de familia.
Pero él, sin embargo, no tiene
miedo, sabe que de él no depende la decisión final y que por tanto de qué sirve
preocuparse, lo que tenga que ser, será, y sea lo sea saldrá como siempre
adelante, con más menos sufrimiento, pero siempre adelante.
Es su leitmotiv, siempre adelante y
no mirar atrás.
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