Por "el semáforo" se
revisa la vida.
Kilómetros de respiración.
Llantas sin falta.
Frenos en tensión.
Luz de cruce hacia el lugar.
Aceite que evita el recalentón.
Las calles brotadas de sentimiento.
Todo correcto y en perfecta revista.
Hasta otra nueva carretera de almas.


