Domingo, 19 de abril de 2015



Por “el semáforo” podemos ver la luz.

Esa luz que nos ayuda en nuestro camino.

Ese camino diario que todos recorremos.

Y que, muchas veces, necesitamos que nos señalicen.

Las señales que nos hagan nos salirnos del camino.

Para ello, cuando la luz natural se agota, tiramos de la luz artificial.

Y algunas veces, hasta nos olvidamos de ponerlas.

Las luces siempre puestas no nos hacen ningún mal.

Y así, no se te olvida encenderlas.

Todo esto lo dice a diario Matías.

Matías es instructor de autoescuela.


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