Por “el semáforo” podemos ver la luz.
Esa luz que nos ayuda en nuestro
camino.
Ese camino diario que todos
recorremos.
Y que, muchas veces, necesitamos que
nos señalicen.
Las señales que nos hagan nos
salirnos del camino.
Para ello, cuando la luz natural se
agota, tiramos de la luz artificial.
Y algunas veces, hasta nos olvidamos
de ponerlas.
Las luces siempre puestas no nos hacen
ningún mal.
Y así, no se te olvida encenderlas.
Todo esto lo dice a diario Matías.
Matías es instructor de autoescuela.
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