En "el
semáforo" no se fía uno.
Con recelo y
desconfianza.
No se puede creer uno
lo que ve.
A plena luz del día.
Tampoco con nocturnidad
y alevosía.
Sea cuando sea.
Sea con quien sea.
La neutralidad es
imposible.
Tomas partido y te
posicionas.
¡O la verdad o nada!.
Siempre de frente y con
la verdad por delante.