Por “el semáforo” venimos dormidos.
Realmente no de cuerpo completo y
espíritu.
Tan sólo de una parte de nuestro
cuerpo.
Guzmán acaba de salir del
odontólogo.
Y la boca aún la tiene dormida.
De hecho, ni se la siente.
¡Que sensación más mala, chiquillo!.
Eso lo piensa, porque de
pronunciarlo …, ni lo intentamos.
La cosa irá pasando, poco a poco,
pero se irá pasando.
Para la hora de comer espera que ya
no tenga secuelas, que hoy hay gazpacho.
Rico y fresquito.

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