Jueves, 28 de mayo de 2015



Por “el semáforo” venimos dormidos.

Realmente no de cuerpo completo y espíritu.

Tan sólo de una parte de nuestro cuerpo.

Guzmán acaba de salir del odontólogo.

Y la boca aún la tiene dormida.

De hecho, ni se la siente.

¡Que sensación más mala, chiquillo!.

Eso lo piensa, porque de pronunciarlo …, ni lo intentamos.

La cosa irá pasando, poco a poco, pero se irá pasando.

Para la hora de comer espera que ya no tenga secuelas, que hoy hay gazpacho.

Rico y fresquito.


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