Domingo, 03 de mayo de 2015



Por “el semáforo” se avecinan tiempos modernos.

La modernidad abarca desde el ayer hasta el mañana, pasando por el hoy.

La mente se llena de nuevas ilusiones y de nuevos bríos.

Las vivencias consuelan al pasado, viven el presente y vaticinan el futuro.

La sinrazón de la eternidad se muestra en el espejo, pero tú ya no eres el que eras y la pasión por la música te hace resbalar entre tantas babas.

Enmudeces, el silencio es vivo reflejo de tu pasado, la falta de perspectiva te hace vacilar y la lengua se llena de alambradas electrificadas que hacen saltar hasta las hormigas.

Los estertores de la gran batalla expresan lo sufrido, pero no se ha perdido el tiempo, te lo has comido y lo celebras con un buen caldo rojizo y espumoso.

El camino se ha hecho corto, pero aún quedan más paradas.


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