Viernes, 27 de marzo de 2015



En “el semáforo” también se cometen pecados (y VI).

Ante el pecado “capital” de la envidia tenemos la caridad.

¡Qué mala es la envidia!.

Pero para mí, existen dos tipos de envidia: la sana y la cochina.

La envidia sana es, para que todos lo entendamos, la que sentimos de manera normal ante los avatares de nuestros contemporáneos, es decir, en cierta medida nos cambiábamos con dicha persona y no por ello les deseamos nada malo.

Por el contrario, la envidia cochina es la que nos revuelve en los más hondo de nuestro ser y maldecimos en arameo. Esta es la mala.

Sentir envidia de la sana, hasta nos acerca al otro y nos hace incluso replantearnos nuestras formas y maneras de hacer las cosas.

Es un pequeño acicate para mejorar y avanzar.

La mala, nos saca lo peor de nosotros mismos y nos hace retroceder.

Vayamos siempre adelante.


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