En “el semáforo” también se cometen
pecados (y VI).
Ante el pecado “capital” de la envidia
tenemos la caridad.
¡Qué mala es la envidia!.
Pero para mí, existen dos tipos de
envidia: la sana y la cochina.
La envidia sana es, para que todos
lo entendamos, la que sentimos de manera normal ante los avatares de nuestros
contemporáneos, es decir, en cierta medida nos cambiábamos con dicha persona y
no por ello les deseamos nada malo.
Por el contrario, la envidia cochina
es la que nos revuelve en los más hondo de nuestro ser y maldecimos en arameo.
Esta es la mala.
Sentir envidia de la sana, hasta nos
acerca al otro y nos hace incluso replantearnos nuestras formas y maneras de
hacer las cosas.
Es un pequeño acicate para mejorar y
avanzar.
La mala, nos saca lo peor de
nosotros mismos y nos hace retroceder.
Vayamos siempre adelante.
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