En “el semáforo” también se vive de gratitud.
La gratitud es un bien escaso, desde
mi humilde punto de vista.
Dar las gracias, no parece tan
difícil, pero se da pocas veces.
Es un problema simple de educación.
Ejemplos tenemos a diario: abrir una
puerta, el mero hecho de sostener la puerta para que alguien entre o salga, al
servirte ese café reconfortante a primera hora de la mañana.
Cosas simples, pero hay que
educarlas.
La vida está llena de gratitud,
demos gracias por ello.
¡No cuesta tanto!.
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