Jueves, 12 de marzo de 2015



En “el semáforo” también se vive de gratitud.

La gratitud es un bien escaso, desde mi humilde punto de vista.

Dar las gracias, no parece tan difícil, pero se da pocas veces.

Es un problema simple de educación.

Ejemplos tenemos a diario: abrir una puerta, el mero hecho de sostener la puerta para que alguien entre o salga, al servirte ese café reconfortante a primera hora de la mañana.

Cosas simples, pero hay que educarlas.

La vida está llena de gratitud, demos gracias por ello.

¡No cuesta tanto!.


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