Miércoles, 18 de marzo de 2015



Corriendo va por “el semáforo” Israel.

Aunque en verdad, Israel no corre, huye.

Una huida hacia delante, nunca mirando hacia atrás.

Una huida hacia delante que no te lleva a ningún lado pero que a la vez de aleja de algún sitio.

Una huida hacia delante que síntomas de libertad y nuevas esperanzas.

Una huida hacia delante que te lleva al paraíso soñado.

Una huida hacia delante que te enfrenta a nuevos retos.

Una huida hacia delante que te afirma como ser evolutivo.

Una huida hacia delante, nunca mirando hacia atrás.

Así se construyen los sueños.


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