Cruzando “el semáforo” te encaminas
al Paraíso.
Un Paraíso habitado por las más
bellas de las durmientes.
El elixir de los Dioses te gratifica
tu garganta sedienta.
La ambrosía de la fruta prohibida.
El exultante sabor del agua de la
vida.
La fruta granada del amor.
La grata compañía, saborearla y ser
saboreada.
Esté donde esté, tu lamento
ensordece el espacio.
Tu sacrificio te será recompensado.
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