Viernes, 23 de enero de 2015



Caminan con paso firme, como sabiendo a dónde van y cuándo han de llegar.

Hoy, “el semáforo” está muy transitado.

La calle está llena de vida, y que no falte.

Necesitamos de esta actividad para no retroceder, para reactivar la fe, para mirar cara a cara al porvenir, para llenarnos de valor y gritar a los cuatro vientos:

¡Aquí estoy! ¡No vuelvo la cara! ¡Seguiré! ¡Sobreviviré!


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