Hoy comienzo una nueva experiencia y
la quiero compartir con todos vosotros. No es más que la puesta en escena de
una idea que llevo gestando desde hace muchos meses y que finalmente el primer
día del año 2015 ve la luz.
Desde este fantástico escenario que
es un blog, pretendo simplemente compartir con todos lo que es para mí una
obligada cita diaria, que es ni más ni menos que mi tiempo para un cigarrillo.
Sí, lo reconozco, soy de los que
todavía fuma, es un vicio como otro cualquiera. No quiero entrar en polémicas
ni en discursos sobre el tabaquismo y sus consecuencias. Soy consciente de los
riesgos que corro fumando y los asumo, sin más.
Pero fumar, me permite observar el
mundo desde una óptica un poco diferente al no fumador, simplemente sea por el
pequeño matiz de que para fumar debes hacerlo normalmente en el exterior, por
lo que mientras fumas puedes observar el mundo como transita como un espectador
privilegiado, ya que casi nadie se percata ya de una persona fumando en la
puerta de cualquier edificio y eso te permite la licencia de traspasar la
privacidad de las personas que habitan por tu alrededor, ya que nadie se
preocupa por lo que pueda ver un simple fumador.
En breve descubriréis por qué el
título de este blog.
Cada día podréis ver con vuestros
ojos lo que habitualmente y a diario ven mis ojos mientras celebro un nuevo
cigarrillo, y como normalmente ese tiempo lo disfruto a solas, espero que
también podáis compartir conmigo los pensamientos que me abarrotan durante esos
instantes de autoinmolación tabaquera.
Que sea de vuestro agrado.

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