Lunes, 19 de enero de 2015



¡Uff! ¡Cómo pesa!

Ya estoy cansada, toda la mañana en la calle.

Las patatas, las dichosas patatas me están moliendo la espalda.

Y ahora hay que cortarlas.

Pero todo tiene un precio, y no hago nada más que pensar en mi nieta que para cuando llegue a casa del colegio, ya tenga preparada su tortilla.

¡Con lo que le gusta una buena tortilla de patatas!


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