Martes, 06 de enero de 2015



Hoy casi nadie por la calle. Día con niebla, un poco frío y casi nadie por la calle.

Alguien podría pensar: claro, en un día tan desapacible, pues dónde mejor que quedarse en casa, "hogar, dulce hogar".

Eso sería lo normal, parece muy razonable ese pensamiento, a la vez que lógico.

Pero ocurre que hoy es el día de Reyes.

En mis tiempos, las calles estaban abarrotadas de familias, los niños estrenando sus juguetes nuevos: balones, bicicletas los más afortunados, muñecas de la mano y acompañadas con un impresionante carrito para las más afortunadas, y un poco después en el tiempo, los coches por radiocontrol, los coches teledirigidos de toda la vida.

Los sacaban a la calle o venían con ellos de casa de los abuelos o de los titos.

Sin embargo, las nuevas tecnologías han invadido las cartas a los Reyes Magos, los equipos electrónicos son las estrellas en estas fechas: consolas, videojuegos, tabletas, móviles, y demás gadgets son lo que los infantes desean, casi con toda seguridad, ya que ya se sabe, para Reyes ¡que mejor!.

Pero claro, una consola de sobremesa, que no portátil, no se puede sacar a la calle, y una tableta sí pero: "Papá, ¿aquí hay wifi?", y entonces se acabó el encanto del regalo.

Que nadie se llame a engaño, no estoy haciendo una proclama contra estos artilugios tecnológicos, para nada, todo lo contrario si cabe.

Nuestros chavales son "nativos tecnológicos" y se desarrollan, crecen, comunican, divierten y entretienen con estos "cacharros" y quién sabe cómo lo harán las próximas generaciones, o medias generaciones, ya que esto avanza que da miedo.

El otro día, me comentaba una persona que un sobrino suyo cuando vio un ratón conectado en el ordenador, no sabía ni para que servía y todo su afán era tocar la pantalla del ordenador, diciendo: "esto no funciona". El mundo táctil anula cualquier otro mundo.


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