Martes, 20 de enero de 2015



Llueve sobre mojado.

Las calles se van limpiando de ese áspero sentimiento de culpa.

La ciudad sonroja por el aburrimiento.

Tristeza por la soledad del sol.

Mi ciudad, tu ciudad, nuestra ciudad, debe estar iluminada, se merece estar iluminada.

Nos merecemos una ciudad viva, pero hoy no la siento viva.

Mañana volverá a amanecer, y seguro que vuelve mi ciudad.


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