Por "el semáforo" con el
semblante circunspecto.
A Pepa hoy le han dado un
disgustillo.
Pero aun así, tras un mal rato, vuelve
la sonrisa.
Es jovial y la gente lo sabe.
Es raro, muy raro verla así.
Son pequeños momentos que suelen
irse como las hojas en otoño.
Vuelve la normalidad, y para ella la
normalidad es estar alegre.
No tiene de qué quejarse.
Ha vivido una vida plena y la sigue
viviendo.
¿Qué hay días malos?. Seguro, pero
cambia de ritmo y a lo suyo.
La vida suele darte otras
oportunidades y ella no desaprovecha ninguna.
Ser consecuente con su espíritu es
lo fundamental para ella.
Ella podría perfectamente
protagonizar ese famoso anuncio de “la chispa de la vida”.

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