En “el semáforo” estamos de terapia.
La sesión de hoy ha sido una
regresión.
Cuando menos te lo esperas, zas,
salta la liebre.
Tanto tiempo guardado, escondido,
olvidado, que pensabas que ya no estaba.
Pero sigue latente ahí, no se ha
ido, permanece.
No tienes ni idea de lo que pesa
hasta que te das cuenta de la carga que supone.
Día tras día, año tras año, cargando
sobre tus hombros el peso de la memoria.
Y un día, te liberas, asumes su peso
y sigues cargando con ello.
Las cosas son como son y hay que
afrontarlas y vivir con ellas.
Mejor vivir con ellas que culpar de
ello ni a nadie ni a nada.
Todo tiene su momento, y el momento
quizás ha llegado.

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