En "el semáforo" me
planto.
Paulino está que trina.
Toda la mañana igual, un hartazgo.
De aquí para allá.
Se encuentra a un conocido o
conocida, ¡ea!, a pegar la hebra.
Se enrolla más que una persiana
vieja.
Se sabe cuándo comienza pero nunca
cuando termina.
¡Un no parar!.
Y ahora, a comprar el pan.
Y ahora, otra paradita.
Vamos, que estoy harto.
¡Pues me siento!.
¡Qué diantres!.
¡Me tumbo, que estoy más a gusto!.

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