Jueves, 30 de julio de 2015



En "el semáforo" vemos lo que vemos.

El ojo inquisidor de la cámara no miente.

Tan sólo exponemos la realidad diaria.

Aquí pueden existir diferencias de matices.

Pero no escondemos el contexto.

Lo mostramos sin ambages.

Es lo que es y no hay más.

Tan sólo nos permitimos la licencia de imaginar.

De recrear una situación.

De darle vida animada a una imagen estática.

La transcendencia de lo intranscendente.

La ficción de la realidad.

El poder de la fantasía.

La ilusión de la verdad.


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