En “el semáforo” de actividades
lúdico-festivas.
Comienzan las vacaciones escolares.
A los chavales hay que ocuparles el
tiempo.
Tanto por ellos, para que estén
entretenidos y disfruten de sus merecido descanso.
Tanto por sus progenitores, para que
alguien se encargue de ellos.
Y lo digo sin maldad, que hay muchos
padres para los que las vacaciones de verano son un quebradero de cabeza.
Ya que continúa la vil esperanza de
que algún otro eduque a sus huestes, sin tener la más mínima intención de
educar ellos mismos a los suyos.
Depositar la responsabilidad de
educar sobre otros es mucho más fácil que dedicarse a ello uno mismo.
Sino que le pregunten a los miles de
“educantes” que día a día, cargan sobre sus espaldas no sólo la responsabilidad
intrínseca de formar y llenar de conocimientos a los alumnos, que además deben
educarlos.
La formación y la educación van de
la mano, sobre todo en edades tempranas, pero de la mano de entre docentes y
padres, no sólo en manos de los primeros como principio universal.
Demos descanso a sus mentes, pero
sin descansar de las obligaciones de cada uno.
Seamos responsables.

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