Por "el semáforo" me
quiebro el coco.
Hay días en los que la mente está de
vacaciones.
Está, pero como si no estuviera.
Y no son pocos, diría aquel.
Otros días, la mente está y le da
por ir por libre.
Hoy es uno de esos días.
Y la mente, que tiene vida propia,
va y pregunta: ¿Qué tienen en común los días laborables de la semana?.
Claro, aquí habría millones de
respuestas, muchas de ellas de dudoso gusto.
Pero la mente repite la pregunta y
entonces empiezas a pensar.
¿Qué tendrán en común los días de la
semana laborable?.
Te das por vencido, y la mente
responde: los días laborables de la semana terminan en "s".
Son singulares pero con terminación
del plural.
¡Si es que no podían tener nada
bueno!.

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