En “el semáforo” nos enrocamos.
Para protegernos.
Para proteger a los nuestros.
Para no ser débiles de corazón.
Para no estar al descubierto.
Para parecer menos expuestos.
Pero necesitar no es flaqueza.
Necesitar es la virtud de compartir.
Nuestras dudas y nuestras
fragilidades.
El exponernos a piel desnuda.
La grandeza de darlo todo.
La grandeza de compartirlo todo.
La grandeza de la solidaridad.
La grandeza de proveer para ser
provistos.

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