En "el
semáforo" salimos a flote.
Y no precisamente por el
principio de Arquímedes.
La salvación es una
idea de lucidez.
Sobrevivir se convierte
en existencial.
Todos llegamos a un
límite.
Sobrepasado ese límite,
no hay más que salir a flote.
O hundirse con toda la
flota.
¡Yo sí he venido a
luchar contra los elementos!.
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