Martes, 10 de noviembre de 2015



En "el semáforo" veneramos.

A ídolos de pies de barro.

Los tenemos consagrados y santificados.

Bebemos de sus fuentes.

Amores platónicos.

Suspiramos, nos rendimos a sus pies, respiramos su aire, comemos de sus manos, son seres sagrados y amantísimos consocios.

Creemos y aceptamos sus obras.

Hasta el final, pase lo que pase, pese a quien le pese.

Dioses de un Olimpo terrenal y de una iglesia laica.

Verdades como puños.

Hasta que penetran en tu interior y seas cautivo de sus prácticas.


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