Martes, 03 de noviembre de 2015



Por "el semáforo" de puerta en puerta.

Rafaela tiene una misión complicada.

La verdad asusta.

Vender lo que vende es fácil.

Lo difícil es que te abran la puerta.

Todavía hay personas muy reticentes.

No creen, es más, lo ven mal.

Sin embargo, si te encuentras a un “creyente”, todo va sobre ruedas.

Se venden como rosquillas.

Es un placer.


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