Cruzando “el semáforo” se vislumbra
el futuro.
Se recuerda la infancia que fue y se
fue.
La infancia nuestra que no
recordamos, faltaría más.
La infancia de nuestros vástagos,
que recordamos y recordaremos.
La inocencia, la limpieza de alma y
espíritu.
¡Quién fuera infancia toda la vida!
Nos ahorraríamos muchos disgustos y
muchos sufrimientos.
Pero no hay que demostrar nada a
nadie.
Por ello, sigo reivindicando mi
derecho a ser infancia de por vida.
Hoy me siento infancia, mañana
también.
.jpg)
No hay comentarios :
Publicar un comentario