Martes, 24 de febrero de 2015



Hoy en “el semáforo” Julián, en primer término, y Felipe, al fondo, se han cruzado y ni se han mirado.

No tienen motivos para hacerlo, no se conocen.

Pero tampoco tienen motivos para no hacerlo.

¿Con cuántas personas como Julián o Felipe nos cruzamos a diario?

¿A cuántas de ellas miramos?

Creo a pocas, sinceramente.

La vida no nos ha enseñado a mirar salvo cuando queremos algo.

Pero desde este observatorio en el que día a día “miro el semáforo”, me he dado cuenta que al mirar, veo. Y al ver, siento. Y al sentir, vivo.

No sé, estaré chocheando.


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