Por "el
semáforo" están indignadas.
Todo no tiene disculpa.
Una y otra vez, hace lo
que le viene en gana.
Va a su “puta” bola.
Es más que nadie y se
lo cree.
Para todo tiene la
razón.
Es repugnante y
apestoso.
Es odioso y engreído.
Y lo peor de todo, mal
compañero.
¡Hasta los “güevos”
estoy!.
¡Qué harto me tienes!.
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