Por "el
semáforo" de contradicción.
Se dice una cosa y se
hace otra.
Te preparas, haces tus
deberes.
Lo entregas en fecha.
Mientras otros, de
rositas.
Y al final, te meten el
gol por toda la escuadra.
Y te quedas con cara de
tonto.
Al menos, una
oportunidad.
Una oportunidad para
ser iguales.
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