En "el semáforo" sin un traspiés.
Seguro y orgulloso.
El trabajo bien hecho.
Sonreír se puede, pero él no debe.
No es recomendable.
¿Qué pensarían de él?.
No puede darse esa libertad.
Al menos en público.
Porque en la intimidad, con su
gente, es un cachondo.
Y le encanta divertirse y divertir a
los demás.
No es más que un uniforme.
Cuando llega a casa, se le
transforma la cara y a sonreír.

No hay comentarios :
Publicar un comentario