En "el semáforo" vemos “el
único superviviente”.
Como si de un cine de verano se
tratase.
“El llanero solitario” cabalga por
la ciudad.
“Sólo ante el peligro” recorre las
calles.
“Algunos hombres buenos” continúan
con el ajetreado pulso de lo cotidiano.
“Le llamaban Trinidad” aunque se
llame Juan.
“Retratos de soledad” de un enjambre
de edificios.
“La isla mínima” de la civilización
urbana.
“Cruzando la oscuridad” a plena luz
del día.
“El príncipe valiente” ejerciendo de
tal.
“La vida es bella” siempre, siempre.
“Destino final” hacía la
inmortalidad.

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